Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Estilo de vida

El estrés en el trabajo genera una nutrición incorrecta

El rendimiento en los diversos tipos de trabajo -sedentarios o de esfuerzo, bajo techo o a la intemperie, con horarios fijos o a turnos.- guarda una estrecha relación con la manera que tiene de comer el individuo. Ese vínculo y sus efectos han sido revisados en el marco del V Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA), en el transcurso de una sesión moderada por Juan Goiria, Subdirector de RRHH de prevención del Ayuntamiento de Bilbao y vicepresidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. El experto precisó cómo "la alimentación no es equivalente a la nutrición y ésta última debe amoldarse a los diferentes ritmos laborales existentes hoy en día tras una adecuada evaluación".

Desde esta percepción, el experto recuerda que "la nutrición debe aportar el preciso equilibrio entre hidratos de carbono, lípidos, vitaminas y minerales, ajustado al desgaste propio de cada tipo de trabajo. Del mismo modo que no es igual trabajar en la construcción o a la intemperie que en un despacho, cogiendo pesos o metiendo horas delante de la pantalla del ordenador, la nutrición debe amoldarse al consumo calórico y energético de cada trabajo".

El ajuste resulta esencial toda vez que "en los trabajos de exigencia física evita problemas musculares y bajos rendimientos y reduce el riesgo de accidentes laborales y en los trabajos a turno corrige los trastoques del ritmo circadiano-el reloj biológico que permite a los organismos vivir de acuerdo con los ciclos de la naturaleza-, cuyo desajuste produce alteraciones en la salud, tales como insomnio, irritabilidad o cefalea".

Los peligros potenciales del sedentarismo y el estrés

No obstante la creciente presencia y uso de la máquina en el medio laboral ha generado un tipo de trabajo "de carácter sedentario. Para hacer frente a este tipo de labores profesionales es preciso realizar una adaptación de las dietas que prevenga de los riesgos más comunes, tales como la obesidad, los problemas cardiovasculares y locomotores o los problemas derivados de la ergonomía, de las posiciones en las que se trabaja".

Todo pasa, en realidad, por un ajuste de los hábitos alimenticios. Juan Goiria recalca que "en la actualidad muchos de ellos no están ajustados. Se desayuna poco y mal, lo que conlleva a un estado de irritabilidad por la mañana que deriva en un bajón del rendimiento. Llegado el almuerzo, uno se come un buey, algo que también reduce el ritmo de trabajo vespertino. Además, los hábitos sociales llevan a celebrar muchas cenas de trabajo que fuerzan a ingestas copiosas que dificultan el sueño".

Esta espiral deriva en un fenómeno creciente: el estrés. "En los últimos tiempos se ha detectado un incremento de este tipo de cuadros patológicos asociados con los hábitos alimenticios. La persona ve como se dificulta su vida laboral debido al estrés y esto afecta al ciclo alimentario que lleva y comienza a preocuparse, se irrita, tiene digestiones pesadas o hambre y no alcanza el rendimiento deseado, lo que deriva en una frustración".

Otra de las cuestiones que cobran especial trascendencia es "la hidratación. Es necesario mantenerse hidratado durante toda la jornada laboral para equilibrar los consumos nutricionales y ha de valorarse el consumo de vino y cerveza. Ambas bebidas aportan nutrientes pero su consumo incrementa el riesgo de accidentes laborales, sobre todo en el caso del manejo de herramientas peligrosas o en la conducción de vehículos".

Etiquetas: