Arándanos repletos de antioxidantes

y excelentes en la cocina


Tal vez los hayas empleado alguna vez en tus postres… tienen un sabor delicioso. Y también puedes utilizarlos en tus recetas, ya que son ideales en salsas, cócteles, ensaladas, macedonias… Descubre los cranberries, un rico producto para deleitar nuestro paladar y mejorar nuestra salud.

Los cranberries o arándanos rojos pueden encontrarse ya en los supermercados españoles. Y también productos elaborados con cranberries (arándanos rojos), una baya poco conocida hasta el momento en nuestro país, pero que ya es de consumo habitual en otros países europeos como Francia y Alemania por su versatilidad, peculiares cualidades organolépticas y beneficios para la salud.

Rojos, brillantes y deliciosamente agridulces, los cranberries aportarán un aire nuevo a la cocina española: suculentas salsas, nutritivos cócteles, ricas ensaladas y sanos aderezos para platos de carne y pescado, además de ricos y saludables postres a base de arándanos rojos podrán convertirse en habituales en nuestras comidas.

Muy versátiles

Procedente de los Estados Unidos, donde el fruto forma parte indisociable de la cultura norteamericana – la salsa de cranberries acompaña invariablemente el tradicional pavo del día de Acción de Gracias-, los cranberries son frutos que ofrecen una gran versatilidad por sus calidades organolépticas y sus diferentes formas de presentación (frescos, desecados, congelados, zumos, etc.).

Ricos en antioxidantes y más

Los cranberries son también muy apreciados por sus beneficios para la salud. No contienen colesterol, poseen reducidos niveles de grasa y sodio, y son bajos en calorías por su escaso contenido en hidratos de carbono. Nos obsequian con antioxidantes y fibras alimentarias, y tienen propiedades antibacterianas que previenen las infecciones urinarias y de las encías. Por este motivo, su utilización como alimento beneficioso para la salud está ya extendida, pudiéndose encontrar ya en España un buen número de suplementos dietéticos elaborados a base de arándanos rojos.

Los arándanos rojos frescos pueden consumirse a partir de octubre, pero los consumidores españoles pueden empezar a degustarlos ya desecados o en forma de zumo. Mientras por lo general los zumos han adoptado el nombre americano de “cranberry”, los frutos desecados se comercializan ocasionalmente bajo la denominación española de “arándanos rojos”.

Cultivo y cosecha: el “mar rojo” de cranberries

Crecen en pequeños arbustos sobre lechos impermeables, que en EE.UU. se denominan marshes (pantanos) o bogs (ciénagas), llenos de arena, turba, grava y barro.


Los cranberries son cultivados en el norte de los Estados Unidos, una región que, por su suelo arenoso y su riqueza en agua, ofrece las condiciones perfectas para su desarrollo. Son cosechados desde septiembre hasta principios de noviembre a través de dos métodos: la cosecha húmeda y la seca. En cuanto que bajan las temperaturas en las primeras noches de otoño, las bayas empiezan a desarrollar ese color rojo luminoso tan característico.

En la época de cosecha, el paisaje está plagado de puntitos rojos: los campesinos inundan los campos y recogen los cranberries de los arbustos con máquinas cosechadoras especiales. A continuación, agrupan las bayas que flortan en la superficie del agua y las aspiran. La cosecha húmeda es la más conocida por su espectacularidad: los productores inundan los campos, separan mecánicamente las bayas de los arbustos, y los cranberries, gracias a las pequeñas cámaras de aire que contienen en su interior, flotan en la superficie del agua, cubriéndola totalmente y dando lugar al denominado “mar rojo”.

La mayor parte de los cranberries son recolectados con el método húmedo para su posterior procesado, mientras que la cosecha seca se reserva para una pequeña parte de los cranberries, que se destinan a la venta como productos frescos.

Alimento saníííísimo

Veamos algunas de las cualidades de este pequeño fruto:

Poder antioxidante:

Los cranberries se encuentran entre los 10 productos conocidos con una composición más elevada de antioxidantes, por lo que se les puede considerar un auténtico alimento “antienvejecimiento”. Los antioxidantes bloquean el efecto nocivo de los radicales libres y favorecen la defensa del organismo ante ciertas enfermedades ligadas al envejecimiento, entre las que se encuentran ciertos cánceres, diabetes, arteriosclerosis, enfermedades reumatísticas y el envejecimiento prematuro del organismo humano. Este poder antioxidante se debe a su contenido en carotenos, que también fortalecen el sistema inmunitario.

Previenen las infecciones urinarias

Investigaciones científicas indican que los cranberries contienen también taninos condensados, una sustancia química que disminuye la adhesión de ciertas bacterias E.Coli responsables de las infecciones urinarias o cistitis en las paredes de las vías urinarias. Según estudios publicados por la Harvard Medical School de Boston, beber cada día 300 ml de zumo de cranberry o consumir su equivalente en complementos alimenticios a base de este fruto puede reducir de forma significativa los riesgos de repetición de infecciones urinarias.
Según advierte la Asociación Española de Urología en enero de 2007, “la infección de orina es la enfermedad más frecuente del aparato urinario y una de las más comunes de todo el organismo, solamente superada por las respiratorias. Las mujeres se ven más frecuentemente afectadas por ésta que los varones, y una de cada 5 tendrá una -al menos- en algún momento de su vida. En España, el 10 por ciento de las consultas de atención primaria se deben a esta causa, siendo la infección más usual en el ámbito hospitalario.”

Combaten la placa dental

Diversos estudios científicos recientes indican también que el consumo regular de cranberries podría contribuir a la disminución de la formación de placa dental y a la reducción de las inflamaciones de las encías, por el mismo mecanismo antiadhesión que impide que las bacterias S.mutans se fijen en la cavidad bucal. Fortalecen las encías y contienen sustancias activas que reduen el númro de bacterias de la zona bucal. De este modo se forma menos sarro, la principal causa de la inflamación de las encías.

Son un buen antiestrés

Estas bayas actúan también como revitalizantes, gracias a su contenido en antociano, un colorante o pigmento con propiedades desestresantes.

Facilitan la circulación

Su contenido en bioflavonoides previene la aparición de varices, a la vez que protege las paredes de los vasos sanguíneos y de las arterias.

Sacian y no engordan

Aportan escasas calorías y dan sensación de saciedad, por lo que son adecuados en dietas adelgazantes. Cien gramos de cranberries proporcionan 308 calorías y contienen materiales minerales y vegetales muy sanos.

Actúan como astringentes y laxantes

Secos combaten las diarreas y frescos tienen propiedades laxantes.

Protegen el estómago

Las sustancias que contienen los cranberries fomentan la buena salud de la membrana mucosa del estómago evitando que la bacteria Helicobacter pylori se asiene en la pared interna del mismo. Las bacterias provocan daños en la membrana mucosa del estómago y úlceras, e incrementan el peligro de contraer cáncer de estómago.

Todas estas características convierten pues a los cranberries en el más nuevo, delicioso y saludable complemento para realzar cualquiera de nuestras comidas y bebidas.


Una exquisitez

Estas frutas son pequeñas bayas de un radiante color rojo. Su sabor es ligeramtne áspero y ácido. Se recolectan manualmente por lo que se les considera en algunos lugares “el oro rojo de los bosques”, como por ejemplo en Suecia, un país en el que son muy abundantes. Dado su sabor van muy bien con determinados platos de caza, así como con aves y otras carnes. Muy apreciada es la combinación con Camembert al horno. Otra de sus aplicaciones más conocida es en mermelada (deliciosa), tanto para las tostadas como para tomar con requesón. Se estropean con facilidad, por lo que hay que consumirlos cuanto antes y mientras tanto almacenarlos en el frigorífico. Si se cuecen hay que dejar el recipiente destapado para que no revienten.

Usos en la cocina

En forma de salsa: suaviza los platos de caza. Se cuece y tritura y se sirve junto a carnes como el pavo y también con algunos pescados, a los que da un toque agridulce.

En jaleas y confituras: es tal vez el principal uso de estas bayas.

  • En rellenos de tartas y pasteles (es famosa la tarta de queso con arándanos).
  • En crepes y muffins.
  • Como ingrediente de macedonias o bien con nata o rociados con Grand Marnier o licor de naranja.
  • En gelatinas.

Desecados: son muy sabrosos como aperitivo rápido y revitalizante, en el muesli con yogor o con fruta fresca. En muchas recetas se pueden sustituir los arándanos frescos por desecados.

Otra forma de tomarlos:

  • Mezclar la fruta seca con ron y disfrutar este rico bocado con helado o con otros postres, incluso añadir a un cóctel.
  • Con especias como la canela y la vainilla convierten las tartas de manzana, las magdalenas con nueces y los gofres con nata en pequeñas delicias.
  • Con el néctar de cranberry pueden prepararse cócteles buenísimos. Gracias a su discreta dulzura y a la intensidad de la fruta, es ideal para combinarlo con vodka o ron, licores o champán.

Si se mezcla con agua mineral muy fría, este néctar apaga la sed en las épocas veraniegas de gran calor o después de practicar deporte. El néctar ligeramente ácido resulta también delicioso y muy refrescante mezclado con otros zumos de frutas o con leche.

El néctar de cranberry blanco se consigue con zumo de frutas que se extrae de las bayas maduras, antes de que adquieran el color rojo, y suele emplearse mucho en gastronomía para la preparación de cócteles exóticos.

Consejos clave

  • Su cocción debe ser lenta, con mucho azúcar, hasta que la piel se abra y se dore, entonces alcanzará un color granate.
  • Para emplear como condimento basta con triturarlos.
  • Pueden congelarse sin problema. No hace falta lavarlos. Sólo hay que limpiarlos con papel de cocina y extender sobre una bandeja forrada con papel de aluminio. Dejar 3 horas y a continuación envasar en bolsas para un uso ocasional. Dejar en el congelador.
  • El arándano fresco puede alcanzar una vida útil de entre dos semanas y 25 días. Hay que almacenarlos en el frigorífico.
  • Fuera de temporada los encontramos envasados al natural, secos o congelados.
  • Los cranberries desecdos tienen una durabilidad mínima de un año. Guardar las bayas en un recipiente hermético bien cerrado en un lugar seco a un máximo de 18º C.
  • Dos veces diarias para una protección de 24 horas: si bebemos un vaso de néctar de cranberry (150 ml) por la mañana y uno por la noche, estaremos mejor protegidos contra las infecciones.

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