Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Estilo de vida

Las doradas de Crianza de Nuestros Mares tienen un cuerpo ovalado, con los laterales ligeramente aplanados. La cabeza es grande con respecto al resto del cuerpo, con un característico perfil arqueado y una aleta caudal ahorquillada. La piel de estos peces es gris plateada y muy brillante, con una particular mancha oscura en el inicio de la línea lateral y una pequeña banda escarlata en el borde superior del opérculo. Otra de las señas de identidad de nuestras doradas es la banda de ese mismo color que tienen entre los ojos.

Su crianza se realiza, exclusivamente, en las aguas del Mediterráneo español y en las Islas Canarias. Los centros de cría (“hatcheries”) producen huevos a partir de pescados reproductores en condiciones que replican el hábitat natural de la especie. Cada hembra de dorada llega a poner hasta 2 millones de huevos por cada kilo de su propio peso. Durante su primer mes de vida, estas larvas se alimentan de organismos microscópicos vivos: rotíferos y artemia. Pasada esa fase, ya inician una alimentación a base de piensos fabricados con ingredientes naturales, de origen marino y vegetal.

Una vez han alcanzado el tamaño necesario para poder vivir en las aguas del mar abierto, las doradas son trasladadas al que será su hogar hasta que llegue el momento de su consumo. Allí se desarrollarán en enormes viveros, con todo el espacio necesario para nadar entre las corrientes naturales del mar abierto ya que los peces ocupan tan solo el 2% del volumen de esos viveros. Cada dorada tarda entre 18 y 24 meses en alcanzar los 400 g desde que eclosiona el huevo. La talla comercial con la que podemos encontrarla en nuestro punto de venta abarca desde los 250 g hasta más de 1.500 g.

Recetas de Dorada

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Etiquetas: pescados, crianza de nuestros mares, lubina, dorada, corvina, acuicultura