Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Estilo de vida

El medico interactivo, 3 de Enero de 2007

Los adultos que viven con niños comen más grasas saturadas que aquellos que no lo hacen, según un estudio de las Universidades de Iowa y de Michigan (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Journal of the American Board of Family Medicine. El descubrimiento está basado en datos de un estudio nacional sobre salud y nutrición realizado por las autoridades estadounidenses.

Según Helena Laroche, autora principal del estudio, la mayoría de estudios sobre la dieta de las familias ha examinado cómo los adultos influyen sobre los hábitos de alimentación de los niños, pero se han realizado pocos estudios que tengan en cuenta el aspecto contrario, cómo los niños o sus hábitos pueden estar asociados con el consumo de alimentos por parte de los adultos.

" El análisis muestra que el consumo de grasa de los adultos, en particular la grasa saturada, es superior en aquellos que viven con niños en comparación con los adultos que no lo hacen", señala Laroche.

Según los investigadores, el estudio no prueba que la presencia de los niños provoque que los adultos coman más grasas. Las personas que viven con niños podrían tener diferentes hábitos de alimentación por muchas razones, señalan. Sin embargo, indican los autores, una implicación importante del estudio es que los cambios saludables en la alimentación necesitan enfocarse sobre la familia no sólo sobre los individuos concretos.

Los investigadores analizaron cuestionarios de 6.600 adultos de entre 17 y 65 años que vivían con y sin niños de menos de 17 años. En comparación con otros estudios, los participantes representaban una población con una mayor diversidad racial, étnica y económica. Los especialistas realizaron cuestiones detalladas sobre qué habían comido los individuos y miembros de la familia en las anteriores 24 horas y la frecuencia con la que comían alimentos altos en grasas.

En comparación con los individuos que no vivían con niños, aquellos que sí lo hacían comían 4,9 gramos adicionales de grasa al día, incluyendo 1,7 gramos de grasas saturadas. La grasa saturada ha sido asociada con las enfermedades del corazón. Los adultos con niños en la casa eran más propensos a comer alimentos como queso, helados, carne de vacuno, pizza y aperitivos salados.

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