Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Estilo de vida

En tiempos del Coronavirus, que nos está tocando vivir... nada como entrar en la cocina, a ser posible acompañados de algún ayudante (niños o adolescentes, o cualquier miembro de la familia) y comenzar ese ritual que da a las casas el olor a Semana Santa... esa mezcla de canela, cítricos, pan frito, azúcar. Dicen que en nuestra memoria persisten los olores, y yo creo que el olor que mejor define a la Semana Santa es el de las torrijas.

En esto como en todo, cada maestrillo tiene su librillo, aunque la esencia de la técnica para hacerlas sea siempre la misma. Se emplea pan especial para hacer torrijas o bien de uno o dos días previos, se corta a rodajas un poco en oblicuo, y después lo dejaremos empapar muy bien en leche previamente llevada a ebullición con unas rodajas de naranja, una rama de canela o canela en polvo y azúcar. El final es conseguir un postre de sartén, ya que una vez bien empapadas se pasan por huevo batido y se frién en abundante aceite caliente. ¿Hemos acabado? Nooo, después se voltean cuanto antes por un plato donde tenemos azúcar y canela. Y si lo deseas, las puedes rociar con almíbar (agua y azúcar, al fuego), para que todavía resulten más jugosas. Un dulce extraordinario, de tradición... con el que acompañar el café de la tarde, o bien desayunar, junto a un café con leche. Irresistibles.

5 interesantes datos sobre la historia de las torrijas:

Buenos consejos

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Etiquetas: postres, dulces, semana santa