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¿Quién no ha soñado alguna vez con pasear por la Quinta Avenida nevada, patinar sobre hielo junto al árbol de Navidad del Rockefeller Center o deleitarse con una porción de tarta de calabaza en un coqueto café? Con cincuenta recetas, Nueva York en Navidad nos brinda la oportunidad de vivir la época más mágica del año desde la cocina de nuestra casa. Un libro ideal para ir despertando el espíritu navideño. Un pasaporte para experimentar la magia de Nueva York durante la Navidad, con sus escaparates decorados, sus incontables luces de colores, sus villancicos y sus delicias gastronómicas.

Este libro contiene cincuenta recetas que nos transportan a la Navidad, divididas en varias categorías: dulces, brunch invernal, fiestas, cena de Navidad y fin de año. Incluye recetas tanto dulces como saladas, entre ellas clásicos como los bagels, mac & cheese, rollitos de canela, tarta de calabaza, ensalada Waldorf, rosbif, bretzels y cócteles como el Bloody Mary o el Manhattan. También incluye tres relatos de espíritu navideño que forman parte de la tradición estadounidense, entre ellos El cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster.

Ya se siente la Navidad…

Cuando a principios de diciembre el viento gélido sopla en las avenidas de la ciudad y empieza a salir vapor blanco de las alcantarillas, significa que no falta mucho para que el aire frío y húmedo de los Grandes Lagos traiga las primeras nevadas a Nueva York. Los copos de nieve bailotean por las calles, y la metrópolis enseguida se convierte en un decorado bañado de blanco. Por un instante parece que el tiempo se detenga y que el frenesí de los neoyorquinos disminuya ligeramente. El espíritu navideño se hace visible en las sonrisas de la gente, y la Gran Manzana desaparece bajo un espolvoreo de azúcar glas, como en las típicas bolas de nieve de Nueva York, que son, por cierto, uno de los souvenirs preferidos de los turistas.

Cada año llegan personas de todas las partes del mundo para participar en las famosas compras de Navidad o patinar sobre hielo en Central Park, donde deslizan las cuchillas de los patines gozando de una sensación de ingravidez y posibilidades infinitas en medio de un escenario asombroso. En estas fechas la ciudad se viste de gala. Nueva York brilla más que nunca y embriaga tanto a los nativos como a los visitantes con un mar de luces de colores y árboles de Navidad iluminados.

La sinergia que se crea entre el bullicio de la gran ciudad y la magia de las fechas navideñas es fascinante y estimulante por igual. Y no solamente en Broadway; también en otros rincones más apartados, en callejuelas tranquilas, en pequeños y cálidos cafés decorados con encanto o en los bancos embrujados de Central Park.

Menú de Navidad

Nueva York saca sus mejores galas durante la Navidad, y eso también se refleja en la comida. Es una ciudad que tiene mucho que ofrecer en cuanto a gastronomía. Las familias disfrutan de preparar vistosas cenas navideñas y decorar la mesa con todo lujo de detalles. Este libro incluye las mejores recetas de esta época del año, adaptadas al paladar europeo, para que podamos preparar un delicioso menú navideño al más puro estilo neoyorkino.

Cuento de Navidad

¿EXISTE SANTA CLAUS? Virginia O’Hanlon

Querido editor:

Tengo ocho años y algunos de mis amigos dicen que Santa Claus no existe. Pero mi papá siempre dice que «si sale en el periódico The Sun, es verdad». ¿Me podéis contar la verdad? ¿Existe Santa Claus? Virginia O’Hanlon - 115 West Ninety Fifth Street

Querida Virginia:

Tus amigos están equivocados. Están influidos por el típico escepticismo de la edad. Solo creen en lo que ven. Y piensan que cualquier cosa que no puedan comprender con sus diminutas mentes no existe. Todas las mentes, Virginia, son diminutas. Da igual si se trata de adultos o de niños. En el magnífico universo en que vivimos los humanos tenemos el intelecto de una hormiga si lo comparamos con el mundo infinito que nos rodea y pensamos en nuestra capacidad de entender toda la verdad y el saber. En efecto, Virginia, Santa Claus existe. Existe del mismo modo que existe el amor, la generosidad y la devoción. Y, como bien sabes, son cualidades que abundan y aportan a la vida toda su belleza y alegría. ¡Imagínate qué triste sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería igual de triste que si no existieran las Virginias, porque entonces no existiría ni la fe de los niños ni la poesía y el misterio que nos permiten sobrellevar nuestra existencia. Solamente disfrutaríamos del placer de los sentidos y de la vista, pero la luz con la que los niños y niñas llenan el mundo desaparecería para siempre. ¡No creer en Santa Claus! También podrías no creer en las hadas. O hacer que tu papá contrate a alguien para que mire en todas las chimeneas durante Nochebuena para intentar pillar a Santa Claus. Pero, incluso si no vieras a Santa Claus, ¿qué probaría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero tampoco hay ninguna prueba de que no exista. Las cosas más reales de este mundo son las que ni los adultos ni los niños son capaces de ver. ¿Has visto alguna vez hadas bailando en el campo? Pues claro que no. Pero eso no demuestra que no estén ahí. No hay nadie que pueda imaginarse todas las maravillas que no vemos en este mundo. Se puede romper por la mitad el sonajero de un bebé para ver de dónde proviene el sonido, pero hay un velo que cubre lo que no se ve que ni el hombre más fuerte ni toda la fuerza de todos los hombres más fuertes de todas las eras pueden romper. Solamente la fe, la poesía, el amor, el romance pueden disipar esa cortina y alumbrar la belleza y el esplendor que se esconden detrás. ¿Y todo esto es real? Ay, Virginia, en este mundo no hay nada que sea ni real ni duradero.

¡No Santa Claus, gracias a Dios! Santa Claus vive y vivirá para siempre. Dentro de mil años, Virginia, incluso dentro de diez mil años, Santa Claus continuará alegrando el corazón de todos los niños y niñas.

Los autores

La diseñadora y fotógrafa Lisa Nieschlag tiene familia en Nueva York y le encanta pasarse horas en la cocina cocinando, preparando repostería, y después presentar los platos y fotografiarlos.

Lars Wentrup no es solo diseñador e ilustrador, sino que también es un gran sibarita y catador de nuevos platos. Desde el 2001, llevan conjuntamente una agencia de diseño visual y comunicación en el corazón de la ciudad alemana de Münster. ¡Un equipo perfecto!

Julia Cawley se mudó a Brooklyn por amor, donde ahora demuestra su gran talento como fotógrafa freelance.

Julia y Lisa llevan juntas un blog de comida que traspasa fronteras: Liz & Jewels. En este blog presentan recetas riquísimas cada una a su manera. Lisa cocina, presenta y fotografía sus platos en Münster, mientras que Julia lo hace en Brooklyn. Desde el 2012, el blog se ha convertido en un desafío culinario y en una amistad a distancia al mismo tiempo.

Datos:

Etiquetas: libros, recetas, gastronomía, navidad, nueva york