Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Estilo de vida

JANO.es, 09 Septiembre 2008

Las personas portadoras de una mutación genética específica están más predispuestas a desarrollar obesidad. Sin embargo, un artículo aparecido en "Archives of Internal Medicine" muestra que quienes tienen esta alteración no están predestinados completamente a ser obesos, sino que pueden evitar el exceso de peso mediante la práctica de ejercicio.

Investigaciones recientes han demostrado la existencia de una clara relación entre el índice de masa corporal (IMC) y variantes de un gen asociado a la obesidad y la masa grasa, conocido por las siglas FTO.

Los investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) analizaron muestras de ADN de 704 adultos Amish sanos, que fueron sometidos a una serie de pruebas fisiológicas, entre ellas la medición de la actividad física mediante un acelerómetro.

El 54% de los varones y el 63,7% de las mujeres presentaban sobrepeso, y un 10,1% de los varones y un 30,5% de las mujeres eran obesos. En el análisis genético se encontraron 26 polimorfismos de un solo nucleótido en el gen FTO asociados con el IMC.

Los autores dividieron a los participantes en dos grupos en función de su grado de actividad física y evaluaron la relación entre el IMC y las dos mutaciones asociadas en mayor medida a la obesidad. Los resultados muestran que esas mutaciones se relacionaron con un elevado IMC solamente en los individuos con un nivel de actividad física bajo, pero no entre los portadores de las alteraciones genéticas físicamente activos.

Etiquetas: estudios, obesidad, genética, ejercicio