Llega el verano, lo tenemos ya a la vuelta de la esquina, y eso es sinónimo de atascos, medusas, vacaciones en familia y una infinidad de sinsabores inevitables para muchos. Pero, desde Lidl, quieren que esos sinsabores pasen más desapercibidos que nunca y que el verano sea todo un mundo lleno de sabores como el que te ofrece su nueva familia de helados Caprissimo, Gelatelli y Noblissima.
Lidl quiere endulzarte el verano y provocarte muchas sonrisas... ¡Y lo va a conseguir!
Angelita Alfaro repite en la colección "Para torpes", que en www.nutriguia.com conocemos bien, con un libro ideal para celebraciones de todo tipo, cumpleaños, fiestas... Desde un carpaccio de ternera o unas hamburguesas y albóndigas de cordero con salsa marroquí, hasta unos piquillos rellenos de morcilla, recetas sencillas de hacer, bien explicadas y que lucirán mucho en tu mesa. . ¡Ojo! Y no solo incluye recetas festivas, también nos da otras más de batalla, que enriquecen la obra, porque no solo de fiestas vive el hombre... ¿Quién ha dicho que el día a día no es también muy especial? ¿O que no podemos hacer una fiesta con la cocina semanal? Como ejemplo las "Patatas bravas", "Acelgas con patatas al horno" o los "Callos con garbanzos", más propios de la cocina diaria.
El Programa de Promoción Europeo del Aceite de Oliva muestra cómo utilizar el aceite de oliva en la preparación de un plato tan apetitoso como son los huevos fritos. Al penetrar menos en los alimentos, el huevo no pierde cualidades y apenas aumenta su aporte calórico.
Teniendo a mano una sartén, un poco de sal, un huevo y aceite de oliva, lo demás está hecho. Tan sólo se necesita calentar el aceite de oliva en la sartén, cascar el huevo y verterlo. En uno o dos minutos este delicioso plato estará listo, basta con sazonarlo con una pizca de sal y ya está.
Aunque freír un huevo no tiene ninguna ciencia, pero sí mucho arte, hay algunos trucos que harán a este plato todavía más suculento. Si se busca un huevo con puntillas, lo mejor es esperar a que el aceite esté muy caliente para verterlo (a mayor temperatura, más puntilla); durante la fritura, se aconseja rociar el huevo con un poco de aceite de oliva, ayudándose de una espumadera; si se prefiere la yema más cruda basta con echarla unos segundos después de haber vertido la clara.
El aceite de oliva proporciona una menor penetración en los alimentos al freírlos, hace que se olvide el mito del huevo frito como bomba calórica. Así los consumidores podrán disfrutar de este manjar sin ningún tipo de remordimiento.
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