La importancia de la medicina preventiva en nuestros días

La medicina preventiva es actualmente más importante que nunca. Una población que tiende al sobrepeso y los malos hábitos es más propensa a una lista de afecciones realmente larga, desde diabetes a problemas cardíacos. La medicina preventiva no acaba con todas estas enfermedades, pero sí ayuda a frenarlas.

¿Qué es la medicina preventiva?

Tendemos que entender la medicina preventiva como una serie de prácticas médicas que están diseñadas para poder prevenir enfermedades. Un chequeo, por ejemplo, puede considerarse medicina preventiva. De esta forma, los médicos se encargan de usar determinadas pruebas sencillas para poder garantizar la detección temprana de enfermedades más graves y que, de esta forma, el paciente pueda tener más posibilidades de curarse y volver a unos niveles de salud óptimas.

La medicina preventiva no trata directamente las afecciones. Lo que hace es adelantarse a estos problemas, ya sea diagnosticando o promoviendo conductas saludables a aquellas personas que tienen un historial favorable para desarrollar este tipo de enfermedades.

¿Por qué es tan importante?

Vivimos tiempos convulsos en cuanto a salud se refiere. Pandemias, enfermedades crónicas que aumentan, así como pocos recursos para poder derivarlos a las partidas presupuestarias de salud. La medicina preventiva es importante por muchos motivos, pero especialmente en este último punto; y es que prevenir siempre requerirá menos recursos que curar. Concienciar de unos hábitos saludables y tener una detección temprana no solo tendrá como resultado una población más sana, también se traducirá en menos gasto sanitario.

Medicina preventiva según la evolución de la enfermedad

Hay que señalar, además, que dentro de la medicina preventiva hay diferentes tipos. Por ejemplo, tenemos la prevención primaria. En este nivel, nos encontramos con actividades sanitarias en personas sanas. Son pruebas e introducción de hábitos saludables en personas que aún no han desarrollado una enfermedad.

La prevención secundaria tendría como finalidad el diagnóstico de las enfermedades en sus etapas iniciales. Un diagnóstico precoz puede ser vital en muchas afecciones.

También podemos hablar de la prevención terciaria. En este caso, la medicina intenta prevenir las complicaciones o las secuelas que una enfermedad ya ha dejado.

Por último, tenemos la prevención cuaternaria, que son prácticas que evitan, o intentan evitar, la consecuencia de intervenciones que no son necesarias.

El chequeo como medicina preventiva

Acudir a un médico de cabecera o un médico de atención primaria cada cierto tiempo para realizarnos un chequeo puede ser una de las mejores formas de prevenir enfermedades. Se recomienda que tanto adultos como niños visiten regularmente a su médico, incluso aunque se encuentren sanos. El médico realizará un pequeño chequeo para poder identificar factores de riesgo en base al historial del paciente.

Entre las pruebas que se pueden hacer en estos chequeos encontramos las analíticas de sangre, que son esenciales para detectar, entre otros, colesterol o descartar problemas de azúcar (diabetes). También se pueden realizar pruebas de presión arterial o incluso pedir analíticas específicas para observar niveles tumorales.

La medicina preventiva también engloba todas esas vacunas que entran dentro del calendario y las que no. Vacunas como la de la gripe son muy importantes para poder prevenir daños mayores en población vulnerable.

También se encarga de dar información adecuada sobre enfermedades de transmisión sexual, poniendo en conocimiento de los adultos los riesgos de tener relaciones sin protección.

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