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Botín: Comer o cenar en el restaurante más antiguo del mundo

Aunque las noches del 24 y el 31 de diciembre son las únicas que cierra, no es mala idea aprovechar los días vacacionales en torno a la Navidad para acercarse a degustar una de las comidas más selectas que ofrece la capital madrileña; y hacerlo en Botín el restaurante más antiguo del mundo, según el libro Guiness de los Récords (fundado en 1.725).

"Lo que más nos importa es complacer al cliente. Si el público acepta la Casa, sincera como es, cómoda, pero sin lujos y con el mejor género que se pueda ofrecer, para mí es bastante." En estas sencillas palabras se resume lo que es la filosofía de Botín que busca, ante todo la satisfacción del cliente con todo lo que ello implica y en todo el proceso: hospitalidad, buen servicio y buena cocina. Con esas sencillas y a la vez complejas reglas, Botín (su nombre actual, en realidad, es Sobrino de Botín) se ha mantenido en los primeros lugares de la gastronomía madrileña desde hace casi tres siglos y en este tiempo ha sido merecedor de numerosos premios. Entre los más recientes la calificación entre los tres restaurantes más clásicos del mundo según la prestigiosa lista Forbes, tras el Club 21 de Nueva York, que ocupa el segundo puesto, y el Simpsons-in the-Strand de Londres que encabeza la lista. Naturalmente esta larga trayectoria (–se dice que Goya trabajó en sus cocinas antes de dedicarse a la pintura–) ha merecido la atención de ilustres escritores, el más conocido de ellos, el norteamericano Ernest Hemingway que lo menciona en sus obras “Muerte en la tarde” y “Fiesta”.

Otros escritores anglosajones incluyen referencias a Botín en sus obras, como John Dos Passos, Scott Fitzgerald, Graham Greene, Frederick Forsyth... Pero también los clásicos españoles han escrito sobre Botín, entre otros Benito Pérez Galdós, Indalecio Prieto, Ramón Gómez de la Serna, Carlos Arniches...

Su carta y un museo

Botín ofrece durante todo el año almuerzos y cenas individuales o la posibilidad de cerrar uno de sus salones para celebraciones colectivas, con capacidad entre 20 y 55 personas. En su amplia carta destacan la ensalada Botín, la sopa de ajo, el revuelto de la casa, las almejas, los chipirones en su tinta y, sobre todo, el cochinillo o el cordero asado. Y de postre, algunas especialidades madrileñas como los bartolillos, la tarta Botín, la tarta de queso con chocolate blanco o la copa Mascarpone con mango.

Por otra parte, el Grupo Botín se ha hecho cargo, desde hace poco, de lo que ha dado en llamar «Un Museo para eventos», que va a convertir al Museo del Ejército situado en el Alcázar de Toledo en el primero de España que se abra a uso privado, desde celebraciones de bodas y bautizos hasta cenas y convenciones en sus jardines, en la terraza de la cafetería, en el patio de armas o incluso en alguna de sus salas de exposiciones.

Texto: Enrique Sancho

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Etiquetas: restaurantes, madrid, cocina tradicional, asados, paella, libro guiness