Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Lifestyle
Página dedicada a la Gastronomía y la Nutrición. Noticias, artículos, consejos, libros, restaurantes y recetas desde ambos puntos de vista. ¡El placer de cuidarse comiendo bien!

ConSuPermiso - gana dinero desde casa

La marca de cosmética Letizia Buzón recupera la elaboración del auténtico jabón de Alepo

Realizado a mano con ingredientes de máxima calidad 100% naturales

La marca de cosmética Letizia Buzón (responsable de la introducción en España de los tratamientos Dermalinfusion e Hydrafacial) recupera la elaboración a mano del auténtico jabón de Alepo, el primer jabón facial de la historia de la humanidad, ​con la creación de la primera compañía española ubicada en la frontera turco-siria. Un producto que, tras el comienzo de la guerra hace 8 años, era imposible de encontrar.

Con un 40% de aceite de laurel y un 60% de aceite de oliva virgen, posee los mejores principios dermatológicos para la piel, siendo uno de los jabones más recomendados por los dermatólogos y que podremos encontrar en centros tan prestigiosos como el de Carmen Navarro. Un jabón-jabón que no te puedes perder por sus increíbles propiedades dermatológicas y por lo que representa para el futuro de los que lo hacen posible.

Relacionados

La cata del té

Comprar el libro Comprar el libro

El té es una bebida saludable y fascinante. Rebosa de cultura en una explosión internacional de costumbres, rituales y ceremonias. Para muchos, tomar un té es un simple acto que satisface la sed; para otros, se trata de una ceremonia íntima o compartida en la que la bebida deja de ser un mero alimento para convertirse en una experiencia en la que participan todos los sentidos.

LibrosEnRed-Libros digitales

De Interés




Time for fashion
A place to go
Tartas Fondant Mariceli

Webs amigas


Suscribete por RSS  Siguenos en Google+

La falta de recursos puede dificultar el acceso a alimentos básicos de una dieta saludable

  • Un estudio ha evaluado los hábitos nutricionales de los colectivos más desfavorecidos

La falta de recursos puede dificultar el acceso a alimentos básicos como la leche, las frutas y verduras y el pescado. Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden de un estudio impulsado por la Fundación Alimerka con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundación Cauce y la Universidad de Oviedo.

CSIC/DICYT, Junio 2015

La investigación se ha llevado a cabo en una muestra de 37 personas, 19 hombres y 18 mujeres con edades comprendidas entre los 19 y los 56 años, con el objetivo de evaluar los hábitos nutricionales de los colectivos más desfavorecidos.

Científicos de la Universidad de Oviedo han comparado el consumo de los principales grupos de alimentos y han determinado que las personas con menos recursos ingieren una cantidad significativamente menor de productos básicos en una dieta saludable. Los resultados sugieren que el elevado coste que, en ocasiones, estos productos presentan en el mercado, podría limitar su disponibilidad en personas con dificultades económicas.

Los resultados del estudio, llevado a cabo en el marco de un proyecto global de la Fundación Alimerka y la Universidad de Oviedo para la mejora alimentaria de colectivos vulnerables en Asturias, sitúan a los colectivos más desfavorecidos como más propensos a sufrir patologías crónicas. El 88% de estas personas sufre sobrepeso u obesidad. Según los investigadores, estos resultados “ponen de manifiesto la importancia de efectuar una intervención nutricional”.

Los datos obtenidos en la muestra fueron comparados con los procedentes de un grupo control formado por 35 personas de nivel socioeconómico medio-alto, de la misma edad y con la misma distribución de sexos. En torno al 60% de los sujetos del primer grupo declaró encontrarse en situación de desempleo en el momento de la primera entrevista.

“No se han encontrado diferencias significativas en ninguno de los parámetros sanguíneos evaluados en este estudio, con la excepción de los niveles séricos de glucosa, superiores en la muestra. Sin embargo, sí se ha detectado que un 75% de las personas en situación de privación material presentaban riesgo moderado-alto para la salud, frente al 32% del grupo con más recursos”, detalla la investigadora del CSIC Nuria Salazar.

Mejor ajuste nutricional

No obstante, el grupo estudiado sí presenta un mejor ajuste a los objetivos nutricionales que el grupo con un nivel socioeconómico medio-alto. En primer lugar, su dieta consta de las tres o cuatro comidas recomendadas al día y, por tanto, es suficiente desde el punto de vista proteico-energético y, en segundo lugar, la mayoría consume las vitaminas y minerales necesarios, con las excepción del calcio, el hierro y las vitaminas liposolubles A, D y E.

Las diferencias surgen sobre todo en la calidad de las grasas consumidas, que, aunque están dentro de los valores recomendados, son mejorables en el caso del grupo con menos recursos. “Consideramos que es aconsejable disminuir la proporción de ácidos grasos saturados en favor de los mono y poliinsaturados”, agrega la investigadora de la Universidad de Oviedo Sonia González.

El Instituto de Productos Lácteos de Asturias del CSIC lidera el análisis de la microbiota intestinal de los voluntarios. El conjunto de microorganismos que alberga el intestino desempeña un papel clave en la digestión, en el metabolismo y en la salud. “Debido a que la dieta es una cuestión primordial para la salud, se está analizando si determinados patrones alimentarios pueden alterar el equilibrio microbiano intestinal”, precisa Salazar.

Teniendo en cuenta las recomendaciones de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria de 2004, en la dieta del colectivo estudiado es necesario incrementar la presencia de frutas y verduras frescas, lácteos y aceite de oliva. Por el contrario, como sucede en la mayoría de los países desarrollados, la ingesta de carne y derivados es muy elevada. “Para garantizar un buen equilibrio entre los diferentes grupos de alimentos sería deseable reducir su presencia en la dieta y sustituirla por otros alimentos proteicos como el pescado o los huevos”, concluyen los investigadores.

Comentarios de los visitantes