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San Isidro Labrador, patrón de Madrid y de los agricultores

Vida del santo y visita al Museo de San Isidro, el lugar donde vivió y en el que podrás contemplar el pozo del milagro y otros vestigios históricos.

Descubrir el Museo de San Isidro en Madrid, ha hecho que me interesara por una figura que ha formado parte de mi vida desde pequeña y por la que siento veneración: San Isidro, labrador, un santo sencillo, milagroso, del campo, bondadoso, ligado a una ciudad que adoro y lleno de misterios... Sus restos reposan en el Altar Mayor de la Real Colegiata de San Isidro, en la madrileña calle Toledo, pero no siempre estuvieron allí. Su vida, su muerte, los milagros... han despertado mi devoción y curiosidad.

Porque me siento un 90 por ciento madrileña, sin ser de Madrid; por ser de una localidad toledana, Chozas de Canales, donde se venera a este santo madrileño y por pertenecer a su Cofradía o Hermandad desde hace años; por haber tenido un hijo casi “Isidro”, nacido un 16 de mayo… y recordar ver la película de la vida del santo (Isidro, el labrador (1964) interpretada por Javier Escrivá) en el hospital justo el día antes de la cesárea, por todo esto y mucho más me gustaría hacer una aproximación a la figura del santo madrileño, patrón de Madrid y de los agricultores en general. Dado que además también soy hija, nieta y bisnieta de agricultores, por vía paterna, otro motivo más, en mi caso...

Siendo como soy de Chozas de Canales, me ha gustado enterarme que el cuerpo incorrupto del santo estuvo muy cerquita de mi localidad, porque cuando el rey Felipe III enfermó de calenturas cuando regresaba de un viaje desde Portugal se vio obligado a permanecer unos días en la localidad toledana de Casarrubios del Monte, en Toledo, que dista muy pocos kilómetros de mi pueblo. Desde Madrid organizaron una procesión con objeto de conseguir la curación del monarca transportando el cuerpo del santo a la localidad toledana de Casarrubios del Monte, de la que son originarios, por cierto, una de mis abuelas, dos de mis bisabuelos y dos tatarabuelos, por vía materna.

El fervor popular lo consideró santo desde el primer momento pero será a partir del siglo XVII con su canonización cuando se multipliquen milagros, datos biográficos y lugares de culto como los conservados en el Museo de San Isidro: la Capilla, la sala contigua o Sacristía y el Pozo (abajo en la imagen, en el museo madrileño).

Datos de su biografía

San Isidro nació en 1082 en Madrid, o más bien en el Mayrit musulmán, que formaba parte de la taifa de Toledo. Madrid fue unos años después, en 1085 conquistada por el monarca cristiano Alfonso VI. El propio Lope de Vega sitúa la vida inicial del santo en los alrededores de la iglesia de San Andrés. Nació en una familia mozárabe que llegó a repoblar los terrenos conquistados por Alfonso VI, una familia posiblemente humilde de agricultores que trabajaban en campos arrendados al caballero Juan de Vargas.

Algunos autores dicen que su nombre completo era Isidro de Merlo y Quintana. El único documento que existe sobre la vida de Isidro es el denominado códice de San Isidro (también llamado del Diácono Juan) escrito en latín medieval. Su autor es desconocido y data del 1275.

La familia de Isidro vivía en una zona inestable, en la frontera de los reinos cristianos y musulmanes por lo que en un momento dado se trasladas a vivir a Torrelaguna. En esta villa madrileña contrae matrimonio con una joven de la villa de Uceda (Guadalajara): Santa María de la Cabeza (María Toribia). Posiblemente allí nació su hijo.

Isidro falleció en 1172 y su cadáver fue enterrado en el cementerio de la iglesia de San Andrés en la zona donde había vivido, según se recoge en el códice que acompañaba a los restos del cuerpo momificado (incorrupto). En rey Alfonso VIII, en 1213, agradeciendo su intervención en la batalla de las Navas de Tolosa, levantó una capilla en su honor en la iglesia de San Andrés y dispuso su cuerpo incorrupto en la llamada arca “mosaica”. Todavía no había sido santificado, pero el fervor de los madrileños por el santo era ya enorme.

En 1504 descubrieron en la iglesia de San Andrés junto al cuerpo incorrupto del santo la citada arca mortuoria junto al códice escrito en latín, que comentábamos antes también, en el que se describe la vida de Isidro así como algunos de sus milagros, conocido como Códice de San Isidro o Códice de Juan Diácono, es uno de los principales testimonios de la vida del santo. Todo ello bajo el reinado de Alfonso X.

Canonización

Existió un gran empeño popular en que se canonizara al santo y se cree que fue el propio Felipe II el que también reclamó dicha canonización. El Papa Paulo V lo beatificó en 1619 y en 1622 por Gregorio XV, junto a san Felipe Neri, santa Teresa de Jesús, san Ignacio de Loyola y san Francisco Javier.

La bula de canonización se publicó en 1724 por Benedicto XIII, durante el reinado de Felipe IV. Madrid lo celebró con grandes fiestas y se estableció entonces que su festividad se celebrara el 15 de mayo y se aprobaba también su patronazgo sobre la Villa y Corte de Madrid. Debido a estos acontecimientos la Cofradía de San Eloy de los Plateros de Madrid decidió donar un arca de plata y bronce. El pueblo de Madrid pide también una nueva capilla para acoger las reliquias, más suntuosa e importante. Mucho después, en 1960, Juan XXIII en una bula lo declaraba patrono de los agricultores españoles.

Su poder curativo

Cuando Mariana de Neoburgo, la segunda esposa del rey Carlos II (último de la dinastía de los Austrias) cayó muy enferma, debido a los remedios empleados por los médicos de la época para intentar que la reina quedase embarazada, se llevó en procesión el cuerpo de San Isidro hasta el Alcázar para que intercediera para su curación. La reina a la que se le habían administrado ya los santos sacramentos empezó a mejorar hasta restablecerse. Al verse curada la reina encargó una urna de plata para albergar los restos del Santo. En 1692 se terminó la urna y la antigua pasó a manos de Mariana.

Durante años se creyó que el cuerpo incorrupto del santo tenía poderes curativos, ya hemos contado como se trasladó también a Casarrubios del Monte, cuando Felipe III enfermó a la vuelta de un viaje desde Portugal… y como desde Madrid, en procesión, se llevaron los restos del santo a la localidad toledana.

Los Borbones también han creido en los poderes sanadores del cuerpo momificado del santo, por ejemplo se llevaron al Palacio Real en 1760 durante la enfermedad de la reina María Amalia de Sajonia.

Entre las curiosidades del fervor extremo destaca el hecho de que una de las damas de Isabel la Católica arrancara de un mordisco un dedo del pie de San Isidro momificado, o que un cerrajero personal de Carlos II, arrancase un diente al santo y se lo regaló al monarca, quién lo mantuvo bajo su almohada hasta que murió.

Desde Isabel la Católica cuando las reinas españolas caían enfermas se encomendaban al santo. Las crónicas también cuentan que Felipe II se recuperó de una enfermedad al beber agua de la milagrosa fuente abierta por San Isidro en la pradera de San Isidro (lugar que recoge Goya en el cuadro La pradera de San Isidro), a la derecha del río Manzanares. Allí se alzaría más tarde una ermita en su honor. La primera ermita del santo data del año 1528, mandada construir por Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos I.

Los milagros del San Isidro

"San Isidro en oración" (1906). Cecilio Plá y Gallardo (1860-1934). Óleo sobre lienzo.

En realidad milagros puede haber muchos, pero aquí vamos a hablar de los primitivos 5 milagros descritos en el Códice de San Isidro y que son los representados gráficamente en el arca mosaica que contuvo en su día los restos de San Isidro. Son milagros que tuvieron lugar en vida del santo, es decir en el siglo XII.

  • Milagro del molino: Isidro multiplica el trigo que ofrece a las palomas hambrientas.
  • Milagro de los bueyes: en este milagro, que tiene lugar en el campo, los bueyes aran y realizan las labores agrícolas mientras Isidro se detiene a rezar. Isidro es acusado por otros campesinos ante Vargas de que abandona las tareas del campo para rezar. Vargas acudió a ver si eso era cierto, y se encontró al santo rezando y a los bueyes arando solos.
  • Milagro del lobo: unos niños le advierten que hay un lobo que acecha a su burro, Isidro comienza a rezar y logra salvarlo del ataque del animal.
  • Milagro de la olla: ofreciendo comida a un pobre consiguió multiplicar el contenido de una olla ya casi vacía que había preparado su mujer, metiendo un cazo repetidas veces. La olla se había llenado de comida.
  • Milagro de la cofradía

La figura de San Isidro se difundió primero por toda España y después fuera de nuestras fronteras. En el siglo XIII se hacían rogativas para obtener lluvias, lo que acentuaba su carácter de santo agricultor. Por eso su intercesión se propagó por toda la geografía peninsular. Con el descubrimiento de América en 1492, los campesinos que marcharon como colonos difundieron el culto al santo en las tierras americanas.

Museo de San Isidro

Esta situado en la Plaza de San Andrés, nº 2, en una bonita plazuela madrileña. Según la tradición el museo se levanta en la que fue la casa de los Vargas, los señores de San Isidro, y en esa casa vivieron y murieron el Santo y su esposa, Santa María de la Cabeza, en el siglo XII. Por tal motivo, al Museo se le conoce como Casa de San Isidro.

El edificio fue construido en la primera mitad del siglo XVI por la familia de los Lujanes. Cuando se trasladó la corte a Madrid se destinó a alojar al Nuncio hasta mediados del s. XVII. Desde entonces y hasta mediados del siglo XIX fue propiedad de los condes de Paredes, con los que se edificó la capilla dedicada al Santo. El edificio se demonió en 1974 y reconstruido de nuevo, conservando los elementos originales conservados: La Capilla de los siglos XVII y XVIII, el Pozo del Milagro y el patio renacentista.

Con la apertura del Museo se ha podido recuperar la tradición de visitar el Pozo del Milagro, que ha sido reconstruido conservando el brocal del pozo original, y que se levanta en el centro de la torre de la linterna construida en torno a él. Y también nos ofrece la oportunidad de contemplar la Capilla, que se levanta sobre el lugar exacto donde murió el Santo. Amén de ver esculturas, maquetas y numerosos óleos que nos cuentan algunos de los detalles más significativos de la vida del Santo.

Desde la aparición de su cuerpo incorrupto en el cementerio de San Andrés los recuerdos de su vida se transmitieron oralmente. Esta tradición se materializó en el siglo XIII en las don únicas fuentes medievales que nos informan sobre los santos, el Arca de madera con pinturas y el Códice de Juan Diácono, cuyas réplicas también es posible contemplar en el museo.

Vida y Milagros de San Isidro Labrador. José Robledano Torres. 1949.

Lápida… Es tradición antigua

Es tradición antigua que San Isidro Labrador vivió y murió en este aposento donde se construyó la Capilla y la reedificaron los señores de esta casa en el año de 1608 y en el año de 1663 se colocó la sagrada efigie que existe a devoción de D. Vicente Ramírez, mayordomo del señor D. Erique Henriquez de Luján y últimamente se ha vuelto a reedificar y adornado a expensas de los excelentísimos señores Condes de Paredes conforme está, en el año de 1789.

“En Madrid perdura el recuerdo…” de San Isidro

A finales del siglo XIII se compuso un manuscrito con la vida de un personaje llamado Isidro que probablemente vivió en el siglo anterior y cuyo cadáver fue encontrado en el cementerio de la parroquia de San Andrés, en extraordinario estado de conservación. La devoción popular lo consagró casi de inmediato como santo, promoviendo su culto con el beneplácito de las autoridades eclesiásticas.

El manuscrito, conocido como Códice de Juan Diácono, y un arca decorada con escenas de la vida del Santo, son los únicos testimonios medievales conservados sobre Isidro. Ambos recogen los detalles que de su vida se recordaban y que habían sido transmitidos a lo largo de un siglo por tradición oral; y ambos ponen el acento en los milagros realizados, siendo los datos estrictamente biográficos muy escasos y ambiguos.

Este hecho no era extraño a la mentalidad popular medieval, que principalmente valoraba en los santos su capacidad de obrar milagros. Sin embargo, a finales del siglo XVI, la situación se modificará parcialmente a raíz del proceso de canonización oficial del Santo. Las nuevas biografías de San Isidro, publicadas entre 1592 y 1622, se caracterizaron por la abundancia de datos sobre su vida y un mayor número de milagros, obtenidos principalmente de las personas interrogadas en los procesos informativos para la canonización.

Capilla

La capilla que puede verse en el Museo de San Isidro fue construida a principios del siglo XVII sobre el lugar en el que, según la tradición, vivieron San isidro y Santa María de la Cabeza en dos pequeñas habitaciones pertenecientes a las casas de su patrón Iván de Vargas. Fue posteriormente reformada en 1663 y después de nuevo entre 1783 y 1989, época de la que data la decoración actual.

Las pinturas murales que cubren las bóvedas fueron realizadas por Zacarías González Velázquez, pintor madrileño perteneciente a una amplia familia de artistas durante la última de las reformas citadas.

Detalle de la bóveda. Zacarías González Velázquez. 1789.

El óvalo central representa la apoteosis de San Isidro en la bóveda de la nave aparecen dos ángeles que sostienen una corona de laurel, mientras otros dos presentan una banda con la inscripción “HIC OBDORMIVIT IN DOMINO” (“Aquí se durmió en el señor”), aludiendo a la tradición según la cual el Santo murió en este preciso lugar, es decir en la actual capilla.

El Manuscrito de Juan Diácono

El Códice es el documento escrito más antiguo conservado sobre San Isidro. Redactado en el último tercio del siglo XIII, estaba destinado a guardarse junto a las reliquias del Santo, como testimonio de su poder. Desde el siglo XVI, se viene aceptando que el autor del texto fue un diácono llamado Juan, que como tal se identifica al final de uno de los milagros.

En sus primeras páginas, el manuscrito recoge los cinco milagros que realizó en vida, junto con algunas pinceladas biográficas de Isidro. Éste era labrador, casado y padre de un hijo, con escasos bienes materiales. Vivió en los alrededores de Madrid, donde trabajaba un campo propiedad de un caballero de la villa. Era devoto, humilde y paciente. Visitaba diariamente las iglesias y practicaba la caridad. Murió como cristiano y fue enterrado en la iglesia de San Andrés, de cuya parroquia debió ser feligrés.

Esta escasez de datos sobre la vida del Santo viene justificada por la propia funcionalidad del Códice. El manuscrito no era una biografía de San Isidro, sino una relación de los milagros realizados por intercesión del Santo.

El Arca de San Isidro

Los restos de S. Isidro estuvieron en el arca mosaica de la parroquia de San Andrés desde finales del siglo XIII hasta 1620. El cuerpo del santo estaba momificado y cubierto con un sudario.

Junto con el Códice, el arca es el otro documento medieval conservado. Fue construida a finales del siglo XIII o principios del XIV para acoger el cuerpo de San Isidro, sustituyendo a un sepulcro anterior. En 1620 fue a su vez reemplazada por una urna de plata donada por los orfebres de Madrid. El arca, ya desprovista de sus reliquias, permaneció en la Parroquia de San Andrés hasta su traslado al Palacio Arzobispal de Madrid a principios del siglo XX. En la actualidad se custodia en la Catedral de Madrid, es decir en la Almudena.

Su decoración está estrechamente relacionada con el Códice. En el frontal están representados cuatro de los cinco milagros realizados por el Santo, citados en el manuscrito. El episodio que falta, el del milagro del lobo y el asno, podría haber estado recogido en la tapa y la escena del Santo en oración ante la Virgen podría corresponder a ese milagro.

Imágenes del Arca sepulcral de San Isidro (siglo XIII-XIV) Reproducción. Arzobispado de Madrid.

Arca sepulcral de San Isidro, Labrador, Patrón de Madrid. Ilustración de Museo Español de Antigüedades (1875). Litografia en color. MARIANO FUSTER siglo XVIII-XIX.

El milagro del Pozo

Tal vez el milagro más famoso es que hizo con su propio hijo conocido como el Milagro del pozo: siendo pequeño su hijo, que posteriormente fue llamado San Illán, se cayó al pozo y su padre, al volver del campo, gracias a su oración, hizo que las aguas del pozo subieran y rescató al niño. El pozo del milagro se encuentra en el Museo de San Isidro en Madrid y puede visitarse. En el propio Museo nos lo cuentan así:

“La casa que habitaban estaba próxima a San Andrés en la Morería vieja: había en ella un pozo de agua, cuyo brocal era bastante bajo, y animándose un día María a él a alguna cosa que se la ofreció, hizo la criatura un movimiento repentino, y desprendiéndose de los brazos de su madre cayó en el pozo, cuya profundidad era mucha (…)

Vino Isidro del campo bien descuidado de semejante tragedia: entro en su casa y halló a su mujer sumamente afligida (…)

Pusiéronse uno y otro de rodillas junto al pozo pidiendo a nuestro Señor que por su Santísima Madre les concediese en aquella aflicción, y se dignase usar con ellos su acostumbrada misericordia.

¡Cosa por cierto a todas luces rara! Conforme hacían oración iban las aguas del pozo creciendo y subiendo, hasta que llegaron a igualar con el brocal. Encima, en la superficie de ellas, subió el niño sentadito, vivo y risueño, dando golpes con las manecitas en el agua, y como jugando con aquel elemento que poco antes le había servido de claro sepulcro”.

Nicolás José de la Cruz. Vida de San Isidro Labrador, 1790

Detalle de Milagros de San isidro. Anónimo. Siglo XVII. Museo San Isidro

San Isidro y la Virgen

La tradición recoge la devoción que San Isidro sentía por la Virgen. Las representaciones del Santo a menudo lo muestran ante imágenes de las vírgenes de la Almudena y de Atocha. En el Códice de Juan Diácono se menciona la Parroquia de Santa María de la Almudena y otros santuarios distantes de la ciudad que podrían corresponder a las ermitas de Atocha y de Nuestra Señora de la Antigua, en Carabanchel Bajo.

La Iglesia de Santa María de la Almudena era la más antigua de la Villa. Ocupaba el solar de la mezquita de Madrid, próxima a la ciudadela islámica o Almudena. Tras ser conquistada la ciudad por Alfonso VI en 1085 la mezquita se convirtió en un templo cristiano consagrado a la Virgen que retuvo el nombre de la fortaleza cercana. Imagen: Maqueta Parroquia de Santa María de la Almudena (1945-1950), José Monasterio Riesco. Madera.

De la antigua iglesia medieval apenas han quedado algunos capiteles de estilo romántico aparecidos en las excavaciones arqueológicas realizadas en sus inmediaciones, una pintura mural con la imagen de Nuestra Señora de la Flor de Lis, aparecida tras el retablo del altar mayor en 1623 y preservada hoy en la Catedral de la Almudena, y una lápida sepulcral del siglo XV conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El edificio fue renovado en 1777-1778 por el arquitecto Ventura Rodríguez. Un siglo más tarde, en 1868, decidida la construcción de una catedral para Madrid la vieja iglesia sería derruidda para abrir la actual calle de Bailén.

Como ya hemos mencionado en la catedral de Madrid se encuentra el Arca de San Isidro.

Enterramientos de San Isidro

Tras su aparición en el cementerio de San Andrés, su cuerpo estuvo más de cuatrocientos años depositado en diferentes espacios de la parroquia aneja: Iglesia, Capilla del Obispo y Capilla de San Isidro (arriba en la imagen), construida tras su canonización. Finalmente fue trasladado junto con su esposa a la Colegiata de San Isidro donde todavía permanece.

En la imagen, “Interior de la Capilla de San Isidro, en la Parroquia de San Andrés”. Ilustración de España Artística y Monumental (1842-1844). Litografía. León-Auguste Asselineau (1808-1899)

Altar mayor de la Real Colegiata de San Isidro (1942)

Cuando en 1767 Carlos III expulsó a los Jesuitas se decidió que la capilla de su principal centro en Madrid, el Colegio Imperial, sirviera para acoger las reliquias de San Isidro y de Santa María de la Cabeza. Las obras de reforma se encargaron al arquitecto Ventura Rodríguez.

En 1769 una solemne procesión, con el cuerpo del Santo, partía de la Capilla de San Isidro hacia la Plaza de la Villa. Allí se incorporaron a la comitiva los restos de Santa María de la Cabeza, que hasta ese momento se custodiaban en el Ayuntamiento, para seguir juntos hacia su nuevo destino, la Real Colegiata de San Isidro. Las Arcas de los Santos se colocaron en el retablo mayor bajo una escultura de San Isidro, obra de Juan Pacual de Mena. La Real Colegiata de San Isidro se encuentra en la calle Toledo, nº 37, Madrid.

Durante la Guerra Civil la urna interior con las reliquias fue ocultada, salvándose del incendio que destruyó la iglesia. No así el arca de los plateros, que desapareció durante el conflicto.

San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Atribuido a Alonso del Arco (1625-1670). Finales del siglo XVII. Óleo sobre cobre.

¡Qué apasionante! Espero que te haya gustado tanto acercarte a la figura de San Isidro Labrador, como a nosotros... en Nutriguia.com

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