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La regulación del Colesterol. Habitos dietéticos cardiosaludables

Las enfermedades cardiovasculares (ECVs) son procesos de origen multifactorial, aunque desde hace años se dispone de evidencias sólidas que avalan el papel de la alimentación como uno de los factores críticos asociado a estas patologías. En particular, tal y como se ha reflejado en las ultimas Jornadas Nacionales de Nutricion Practica organizadas por Dietecom España, actualmente se conoce que la cantidad y el tipo de grasas influyen en su desarrollo y, en sentido positivo, se sabe que es posible contribuir a la prevención de las mismas a través de la dieta.

El proceso aterogénico se desarrolla en varias fases a lo largo de décadas y se puede iniciar incluso en la infancia, de forma que, aunque las ECVs son enfermedades crónicas que afectan a los adultos y también a la tercera edad, su prevención dietética debe iniciarse ya en la niñez mediante la instauración de hábitos alimentarios saludables.

Los estudios epidemiológicos han demostrado la importancia de la dieta como factor determinante del riesgo cardiovascular, debido a su efecto sobre los niveles lipídicos, en especial los del colesterol LDL y HDL. Se estima que aproximadamente la mitad de la población española presenta valores elevados de colesterol total en sangre (más de 200 mg/dl) y que alrededor de un 20% presenta niveles superiores a 250 mg/dl. Un dato preocupante al respecto es que menos de un 10% de los españoles tienen diagnosticada su hipercolesterolemia.

El colesterol es un componente graso que sólo existe en los organismos animales y juega un destacado papel en las funciones vitales. Éste forma parte de las membranas celulares, es el precursor en la síntesis de sustancias como la vitamina D y las hormonas sexuales, entre otras, e interviene en numerosos procesos metabólicos.

Una parte importante de la cantidad necesaria es sintetizada por nuestro organismo (el hígado fabrica unos 800 a 1500 mg de colesterol al día) y el resto, generalmente una menor cantidad, procede de los alimentos.

Desde el punto de vista de la prevención del aumento del colesterol plasmático, es mucho más importante el índice que relaciona la cantidad de ácidos grasos insaturados frente a saturados que el propio colesterol contenido en los alimentos.Los índices que muestran una mayor proporción de ácidos grasos insaturados (poliinsaturados y monoinsaturados), frente a ácidos saturados, hablan de un mayor índice de calidad alimenticia de la grasa. Su ingesta es más adecuada para las personas con valores altos de colesterol.

Existen numerosas evidencias epidemiológicas que relacionan el papel del colesterol sérico con las grasas saturadas de la alimentación en las enfermedades cardiovasculares. Por otro lado hay muchos estudios epidemiológicos que han demostrado la existencia de una relación continua y de gran valor predictivo, entre las cifras elevadas de colesterol total y de c-LDL en sangre y la mortalidad por ECV.

Se sabe que en el ser humano, el colesterol dietético influye bastante menos en la colesterolemia que el consumo de grasas saturadas. Al menos en parte, esto se debe a que sólo se absorbe alrededor de un 35-40% del colesterol dietético en el intestino humano. El grado de absorción del colesterol presenta diferencias interindividuales de tipo genético pero también influyen factores dietéticos, pues se reduce, entre otras circunstancias, en presencia de fitosteroles (esteroles vegetales) y de fibra alimentaria.

El denominado “Estudio de los Siete Países” y otros estudios epidemiológicos demostraron la existencia de una fuerte relación entre el consumo de grasa saturada y la presencia de niveles elevados de colesterol en plasma y con la tasa de mortalidad cardiovascular. Aunque durante mucho tiempo la relación entre dieta y salud cardiovascular se centró en la proporción entre ácidos grasos saturados (AGS) y ácidos grasos poli-insaturados (AGP), dejando al margen los monoinsaturados (AGM), el citado estudio de los siete países y otros demostraron que un consumo elevado de AGM suponía también una reducción de la colesterolemia y una menor incidencia de ECV. Los estudios de intervención dietética aportan igualmente argumentos a favor de la hipótesis lipídica de la aterosclerosis.

Se considera que los niveles más elevados de c-HDL en las mujeres en edad fértil están directamente relacionados con la menor incidencia de ECVs en esta etapa. Este efecto protector se atribuye a la presencia de estrógenos, de forma que las mujeres pierden esta “ventaja” al llegar a la menopausia. Si se aporta dentro de una dieta equilibrada y variada 50 mg diarios de isoflavonas, que es la cantidad que se estima que ejerce efectos beneficiosos para la salud, se podría conseguir cierto factor protector frente a las ECVs.

Aunque el colesterol dietético no es el principal agente implicado en la aterosclerosis, su control en la dieta es una medida que puede ayudar a reducir la incidencia de estas enfermedades. Las recomendaciones señalan una ingesta máxima de colesterol de 300 mg/ día, frente a los 400 mg/ día que se estima que aporta la alimentación típica occidental. Para disminuir los niveles elevados de colesterol y mantenerlos en nivel adecuado, el primer paso es instaurar una dieta correcta.

Recomendaciones generales para regular el colesterol

  1. Reducir el consumo de grasas saturadas
  2. Reducir el colesterol dietético hasta 300 mg de colesterol al día
  3. Ingerir una dieta rica en fibra y antioxidantes

Ácido oleico, una grasa saludable

El ácido oleico es un ácido graso mono-insaturado que el organismo puede sintetizar a partir de otros ácidos grasos, pero cuya aportación a la dieta resulta muy beneficiosa. En el aceite de oliva este ácido está presente en una proporción en torno al 70-75%, mientras que en el aceite de girasol “alto oleico” alcanza un 80%. Este tipo de aceite se obtiene a partir de semillas de variedades de girasol especiales, ricas en ácido oleico, por lo que resulta interesante por su buen diseño nutricional.

El consumo de aceites con alto contenido en ácido oleico conlleva una disminución del colesterol LDL, un aumento de los niveles en sangre de colesterol HDL y una mejora del control de la diabetes tipo II, lo cual en el contexto de una dieta saludable, contribuye a la reducción de enfermedades cardiovasculares.

Por tanto, las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados, como es el ácido oleico, producen una serie de beneficios, entre los que se encuentra la prevención de enfermedades cardiovasculares.

  % EN ÁCIDO OLEICO
Aceite de oliva 70-75%
Aceite de girasol “alto oleico” 80%
Aceite de girasol 31,5%

Dieta cardiosaludable

Las necesidades nutricionales del adulto sano sedentario distribuidas en forma de macronutrientes serían: 50-55 % de carbohidratos, 30-35% de grasas y de un 10-15 % de proteínas. La ingesta diaria recomendada de carbohidratos es de 3-5 g/Kg/día, la ingesta de lípidos de 1 g/Kg/día y las necesidades de proteínas son aproximadamente de 0.8-1 g/ Kg/ día.

Una de las principales medidas a tener en cuenta a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares se relaciona directamente con los hábitos alimenticios. Los expertos aconsejan que los lípidos no aporten más del 30 por ciento del total de las calorías ingeridas y limitar el consumo de sal. De igual modo, recomiendan una serie de pautas dietéticas como moderar el consumo de carnes grasas, evitar los aceites vegetales ricos en grasas saturadas como el de coco, palma y palmiste, primando el consumo de aceites con un alto porcentaje de ácido oleico, aumentar el consumo de pescado, especialmente los azules (atún, salmón o caballa) por su contenido en omega 3 y dar preferencia a las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Una alimentación adecuada contribuye a aumentar la calidad de vida de los mayores, y a prevenir y tratar numerosas enfermedades. La alimentación resulta muy importante ya que en esta etapa se producen alteraciones funcionales como la capacidad de masticación, digestión, disminuye la producción de saliva y capacidades gustativas y olfativas o situaciones psico-sociales de cada individuo, pueden llevar a un estado de malnutrición.

Las personas de edad avanzada necesitan una menor cantidad de energía que el resto de la población, pero determinados nutrientes son fundamentales para el mantenimiento de su salud, como el calcio, la vitamina D, B12, los folatos o los ácidos grasos esenciales (poli-insaturados).

En general, deben comer gran variedad de alimentos, procurando disminuir el consumo de grasas saturadas, sal y alcohol. Aumentar la ingesta de fibra, beber moderadas cantidades de agua a intervalos regulares aunque no tengan sed y realizar una actividad física moderada.

Recomendaciones nutricionales de la SEN en el envejecimiento

  • No usar mucha sal
  • Mantener una ingesta de vitamina D y Calcio
  • Prevenir o reducir el sobrepeso. Realizar actividad física moderada y reducir el consumo de grasas saturadas
  • Consumir grasas cardiosaludables, como los ácidos grasos omega 3
  • Elegir alimentos de fácil masticación

Interes nutricional del Oleicol

Los pescados son buena fuente de proteínas de elevada calidad biológica, vitamina D y yodo, y muy ricos en ácidos grasos poliinsaturados omega-3, especialmente los pescados azules. Los expertos recomiendan un consumo semanal de tres a cuatro raciones de pescado.

Los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 resultan esenciales para el desarrollo del organismo, se encuentran en aceites de semillas como la soja, en pescados azules como el atún, y en verduras de hoja verde como los berros y en algunos frutos secos como las nueces. Entre sus múltiples funciones se ha demostrado el papel de los ácidos grasos omega 3 en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Son escasos en la naturaleza, y por lo antes dicho es importante su consumo en cantidades adecuadasUna dieta regular con una suficiente cantidad de omega 3 es recomendable para la población en general, pero determinados segmentos de la población deben prestar especial atención a que su dieta incluya de forma suficiente la cantidad de omega 3 que necesita su organismo. Deben asegurar una ingesta adecuada de ácidos grasos omega 3 las personas con el colesterol alto, aquellos con una alta ingesta de grasas saturadas y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. La ingesta adecuada de ácidos grasos omega 3 varía en función del ciclo de vida de cada persona, no obstante los estudios epidemiológicos aconsejan un consumo de pescado azul entre 30-35 gramos al día para cubrir dicha ingesta.

Las isoflavonas pertenecen a un grupo de componentes llamados fitoestrógenos, compuestos naturales procedentes de las plantas. Son consumidos habitualmente en la dieta humana, siendo fuentes alimenticias significativas la soja, alfalfa, semillas oleaginosas y en menor cantidad otras leguminosas, frutas y verduras.Estudios epidemiológicos indican que el consumo de soja puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular y aterosclerosis. De igual modo, estudios de intervención dietética sugieren que la soja presenta efectos protectores en la mujer, ya que parecen aliviar los síntomas posmenopáusicos. Diversas investigaciones clínicas indican que la proteína de soja con isoflavonas naturales previenen la acumulación de colesterol en las arterias, reduciendo los niveles de colesterol LDL o malo.

El nuevo Oleicol es un atún sin sal añadida, en aceite alto oleico y con isoflavonas, que ayuda a regular el colesterol. Al sumar las propiedades beneficiosas de cada uno de sus ingredientes, se convierte en un alimento ideal para llevar una alimentación cardiosaludable. Rico en omega 3 y sin sal añadida, contiene alto oleico que ayuda a aumentar el colesterol bueno, e isoflavonas, las cuales previenen la acumulación de colesterol en las arterias, reduciendo el nivel de colesterol malo.

El consumo de atún Oleicol de Isabel resulta beneficioso en cualquier etapa de la vida, no obstante, está especialmente indicado para aquellas personas con un índice de colesterol por encima de 220 mg/dl, o en personas con mayor riesgo cardiovascular, como son las personas mayores de 50 años.

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