Nutriguía

Guía de Nutrición, Cocina, Salud y Estilo de vida

Por la dieta mediterránea hacia la salud

Un estudio publicado en la edición española de la revista Postgraduate Medicine resalta las características de la dieta mediterránea y sus potenciales beneficios en la prevención de enfermedades cardiovasculares. En este sentido, los autores del trabajo de investigación destacan el papel esencial de las grasas saludables y, más en concreto, de los ácidos grasos Omega 3 (EPA/DHA).

El trabajo ha sido realizado por los Doctores Curtis, de la Universidad de Missouri, y O'Keefe, del Mid America Heart Institute, quienes sostienen que la dieta mediterránea, utilizada hace miles de años, constituye una estrategia práctica, eficaz, agradable, fácil de adoptar y con más probabilidades de éxito a largo plazo que la mayoría de las dietas cardiológicamente sanas.

La clave está en las grasas

La dieta mediterránea -afirma el estudio- no considera que todas las grasas sean perjudiciales. De hecho, no se basa en una limitación de la ingesta total de este tipo de nutrientes, sino más bien en una sabia selección de los tipos de grasas que se consumen.

Nuestra alimentación moderna contiene por lo menos cinco tipos de lípidos (grasas saturadas, monoinsaturadas, poliinsaturadas (del tipo Omega 3), poliinsaturadas (Omega 6) y transinsaturados). La dieta mediterránea, pobre en grasas saturadas, considera dos compuestos lipídicos -los ácidos grasos Omega 3 y las grasas monoinsaturadas- como saludables y no pone restricciones a su consumo.

Los ácidos grasos Omega 3 (EPA/DHA) están presentes en los peces ricos en grasas (como el salmón, truchas, sardinas, atún), y en algunas fuentes vegetales (nueces y otros frutos secos procedentes de árboles, semilla de lino y diversas verduras).

Las grasas monoinsaturadas, por su parte, abundan en el aceite de oliva, las nueces y los aguacates.

Según los autores, ya hace tiempo que se acepta la importancia del consumo de pescado (por su contenido en ácidos grasos Omega 3) en la prevención de las enfermedades del corazón (EAC).

Tanto los estudios epidemiológicos como los ensayos clínicos en los que se ha investigado la relación entre el consumo de pescado y el riesgo de EAC han demostrado mejores resultados para los pacientes con mayores ingestas de estos compuestos.

Pescado y ácidos grasos Omega 3: Estudios

Otros estudios han demostrado que los ácidos grasos Omega 3, además de disminuir las cifras de triglicéridos y de ejercer un efecto antiinflamatorio, mejoran algunos parámetros de las funciones autónomas, como la variabilidad de la frecuencia pulmonar.

En los estudios prospectivos, las ventajas de la dieta mediterránea correlacionan específicamente con los contenidos elevados en este tipo de grasas y los resultados cardiovasculares mejoran principalmente porque se previenen las muertes súbitas de origen cardiaco, concluye el estudio.

Sugerencias prácticas para incorporar la dieta mediterránea

Fuente: Curtis, B.M., O'Keefe Jr. J.H. Características de la dieta mediterránea. ¿Podría ésta convertirse en el nuevo estándar de referencia para la prevención de las cardiopatías? Postgraduate Medicine 2003; 9 (3) 79-89.

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